José Iván: Un cambio de vida

Beneficiario del Internado Infantil Guadalupano

"Aquí afuera, en mi casa como en el Infantil Guadalupano, me cuesta levantarme algunas veces por la mañana para ir a trabajar, no quiero salir porque hace frio y a veces no tengo ropa limpia, pero siempre es el mismo pretexto y me termino levantando con las palabras que alguna vez nos enseñó el Hno. Gasca: 'Señor, dame sabiduría para escalar con fuerza y amor la cumbre de este día', acto seguido de un brinco ya ando fuera de la cama listo para agarrar el primer camión que pase.

En el camino si me da tiempo y espacio de poder leer o pensar, trato de hacer ambas para establecer los pendientes y las cosas futuras que quiero en mi vida; entre ellas seguir aprendiendo y seguir de la mano en proyectos y la ayuda que requiera mi casa de nombre Infantil Guadalupano.

Como en cada etapa he tratado de dar un paso más, ahora ya afuera de todo lo académico mi reto es emprender un camino en lo profesional y lo social, saber que no estamos hechos de intelecto y palabras sino también de manos y corazón me conforta e impulsa a hacer mejores cosas por la comunidad que me rodea. No ha sido nada fácil enfrentar cada proceso, pero de cada uno de ellos previeron cometer errores para seguir aprendiendo y confiando en cada trabajo y acto de mi vida. No me la creo aún tampoco, porque de tantos amigos de mi generación siempre vi mejores intelectos y personas a mi lado a la cuales les deseo que hayan encontrado un mejor camino por lo menos es lo estable y de salud.

De esta casa me llevo la sensibilidad que tengo por la vida, las personas y sobre todo por el prójimo, una vez que el alma aprende el curso básico del valor mismo por la vida se tiene para siempre aprendido saber amar y corresponder. Del Infantil Guadalupano me llevo los rostros de muchos amigos y profesores que nunca olvidaré y que seguro algún día con más experiencia literaria recordaré en una autobiografía. Me llevo el cariño y la confianza que los hermanos y maestros depositan en la juventud para hacernos creer que sólo necesitamos un empujón para luchar por nuestros sueños.

Las paredes, los espacios, actividades y las ollas que tenía que lavar con carbón pegado y que ahora son un referente para decirles a todos que sé lavar. Me llevo las sabias palabras del Hno. Marco: 'La gratitud es un valor entre reyes', la rica comida que nos preparaba la señora 'Nita' y la grasa excesiva que a veces hacia que escondiéramos las zanahorias bajo el mantel de la mesa. Son tantas cosas las que guardo para siempre y nunca dejaré pasar nunca, y tantas cosas que agradecer porque en el dar está el amar y la obra que fundara San Juan Bautista tiene tantas historias por todo el mundo que sólo me veo como un pequeño grano de mar.

Ya no hay marcha atrás mi corazón ha sido envuelto por una capa de recuerdos bellos y sensatos, toda una cátedra de la vida misma y de los profesores, amigos y hermanos que estuvieron conmigo". GRACIAS.

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